SALTILLO, Coah. — La Hacienda El Mimbre vibró al ritmo de más de cinco mil almas que se dieron cita en la esperada segunda edición del Brujas Fest, un encuentro que reafirma su posición como uno de los escaparates alternativos e independientes más relevantes y frescos del norte del país. Desde las primeras horas de la tarde, el público saltillense y visitantes de regiones vecinas abarroparon el recinto para sumergirse en una experiencia multisensorial donde la música en vivo, el arte conceptual y la convivencia comunitaria fluyeron en perfecta sintonía.
La oferta sonora de esta entrega destacó por una cuidada curaduría que desafió las etiquetas convencionales, transitando de forma natural entre el electropop, el rock alternativo y el ska. Kinky encabezó la jornada con una descarga electrizante de secuencias electrónicas y potencia regiomontana que puso a bailar a la multitud de principio a fin, mientras que La Gusana Ciega y Los Estrambóticos desataron el coreo masivo, apelando tanto a la nostalgia del rock noventero como al contagioso frenesí de la pista.
El mapa musical terminó de consolidarse con la impecable estética synth-pop de La Bande-Son Imaginaire, cuyo despliegue teatral aportó el matiz oscuro y místico idóneo para la esencia del festival. A este viaje lírico se sumaron las actuaciones de Technicolor Fabrics, Los Espíritus y Ruby Tates, junto a una selección de propuestas emergentes que mantuvieron los escenarios en constante ebullición, garantizando que el pulso de la noche no bajara un solo segundo.
Más allá de los reflectores de la tarima principal, el festival ofreció un ecosistema cultural completo que habitó cada rincón del espacio. Entre lectura de cartas de tarot, sesiones de tatuaje en vivo, un concurrido mercadito de ilustración y diseño independiente, y una variada propuesta de food trucks locales, el Brujas Fest 2025 logró tejer una velada memorable donde la música, la manifestación artística y la vibra ritual convivieron bajo el mismo cielo saltillense.












